Decir que las drogas han llegado a ser la mayor desgracia de la sociedad no es una forma exagerada de referirnos a la situación. Ningún sector de la vida está libre de esta epidemia. El crimen y la violencia son sus “subproductos” más obvios; pero la falta de moralidad, los estudios truncados y, de hecho, las vidas hundidas en la ruina, no son problemas menos serios y están igualmente extendidos.
Y el problema no se limita a las drogas callejeras; los efectos de las drogas médicas y psiquiátricas, ya sean analgésicos, tranquilizantes o “antidepresivos”, son igualmente desastrosos.
L. Ronald Hubbard no abordó este problema con el objetivo de resolver las enfermedades físicas del individuo, sino como una continuación de su búsqueda para liberar al hombre como espíritu y ocuparse, en el curso de su investigación, de cualquier barrera que fuera necesaria resolver. Las drogas resultaron ser esa barrera.
Hasta que el Sr. Hubbard desarrolló un programa para la rehabilitación de drogas funcional, no existía una solución. Los programas inspirados por la psiquiatría tenían más fracasos que éxitos y algunos creaban adicciones peores. Otras personas, con mejores intenciones, descubrieron que las buenas intenciones no eran suficientes. Carecían de una tecnología que funcionara.
El programa del Sr. Hubbard proporciona esa tecnología. Desde ayuda a la persona a descubrir por qué comenzó a tomar drogas en primer lugar a eliminar el daño mental y espiritual causado por las drogas, a desintoxicar al cuerpo de los residuos de las drogas alojados en él durante mucho tiempo, a proveer a la persona con las herramientas que la capacitan para mantenerse alejada de las drogas para siempre. Hoy, por primera vez, como cientos de personas podrán testificar, los adictos a las drogas y al alcohol pueden librarse de esta tiranía y enfrentarse a la vida con renovado vigor y esperanza. Este capítulo contiene algunos de los principios básicos de este programa y, por primera vez, presenta una comprensión verdadera de los problemas provocados por el consumo de esas substancias.